Capítulo 25.
Suter no se podía creer que Emma hubiera aceptado tener una relación seria con Paul Wagner, pero el hermoso arreglo de flores que estaba sobre el escritorio de la joven analista y la ridícula danza de felicitaciones que había recibido de parte de todo el piso de operaciones por haber cazado un excelente prospecto, no dejaban lugar a dudas.
¿Acaso él había soñado y nunca sucedió que Emma hubiera admitido que lo amaba? No esa decisión provenía del despecho ¡Dios! Si se lo permitía, esa mujer acab