51: Vuelo con destino a los problemas.
Narra Fabiola.
Los tres días que pasamos en Ámsterdam fueron una montaña rusa de emociones excitantes. Encerrados en el hotel durante toda la noche haciendo el amor, riendo y comiendo hasta quedar con la barriga a punto de estallar. Y por el día, paseando como turistas, hablando sobre nuestro presente.
Por alguna razón, ninguno de los dos hemos hablado del futuro más que de amarnos. Y en cierta parte, eso me genera ansiedad.
Hemos vuelto al aeropuerto de Ámsterdam, en donde la aerolínea para