79: Contra todo pronóstico.
El pecho de Diego da un vuelco, entre asustado y ansioso, cuando sus manos se encuentran poniendo en funcionamiento la máquina de control del avión. A su lado, su compañero Adriel quien hace la función de piloto principal, lo examina, y ríe.
—¿Estás nervioso? ¡Pero si has volado un millón de veces!
El ojimiel le da una mirada, dándole la razón, pero el traje le aprieta, y se siente sofocado.
Cuando hizo la prueba de visión hace dos días, estuvo perfecta. Al ser uno de los mejores pilotos le die