42: Un vuelo con destino a tu corazón.
Narra Diego.
—¿Señor Monsalve? —me pregunta un hombre extraño, así que lo examino y elevo una ceja al notar su teléfono tendido en la mano—. Conteste.
Quiero reclamar y decirle a este idiota que no puede ordenarme nada, menos si es un desconocido, pero cuando escucho la voz del otro lado, siento un peso sobre mis hombros.
—Hola, mi querido amigo Diego —dice Sergio, y después de soltar un exhalo le respondo.
—Perdí mi teléfono —le explico—. No pude avisarte que te habían hecho la transferenc