25: No juegues conmigo.
Narrador.
—Amo cuando te ríes, por favor dame la oportunidad de seguir viéndote así... —susurra Diego mientras que con delicadeza posa su mano activa en la mejilla de la pelinegra.
Este toque es un choque de realidad para Fabiola. Solo en este momento sin nadie más alrededor, después de parar de reír, se da cuenta de lo que ha pasado realmente.
La culpa pesa en sus hombros al tener una imagen sonriente de su prometido Danilo. Y luego, también su corazón, no deja de latir, con el contacto cáli