15: Luchar por tenerla.
Narra Diego.
Veo a Fabiola con una suplica que hace demasiado tiempo no expreso hacia nadie. Y aún así, ella sacude la cabeza en negación.
—Ya comí, pero gracias... —dice suavemente, dándose vuelta.
—¿Y a tomar algo? —insisto, pero la veo sacudir de nuevo la cabeza. Ruedo los ojos—. ¿La merienda...? —digo y ella se gira para verme. Me desarma cada vez que me ve, por dentro me ha estado debilitando al pasar estas horas y me quema el alma—. Vamos, ¿hace cuánto que no te comes un raspa'o?
La pe