Elvia y Meredith la tomaron de las muñecas y por las próximas dos horas la arrastraron por todo el palacio.
Hablaron con Neid, que se comprometió a encargarse de hablar con los sirvientes para que les dieran toda la privacidad posible. También hablaron con Lord Shawn, y Meredith lo sobornó con vino de alta calidad para convencerlo de asegurar que el rey tuviera libre toda la noche del día siguiente.
—Ah, nunca me niego a un buen vino —aseguró Lord Shawn, con una gran sonrisa, casi babeando sob