Orion y Meri igual estaban cansados por tanta caminata, así que Tristan y Kairi decidieron ir a pie el resto del camino al palacio, ya que no estaban muy lejos, conversando de vez en cuando sobre los acontecimientos del día o lo mucho que su pequeña debía estar extrañándolos.
Llegaron de nuevo al palacio y a los establos justo cuando el sol apenas era visible en el horizonte.
Devolvieron a los caballos a sus lugares y Kairi decidió que tenía que agradecerle a Tristan por tan agradable velada