Tal vez por milésima vez en esa noche, Kairi volvió a removerse entre sus sabanas, todavía sin lograr volver a conciliar el sueño desde que despertó hace pocas horas.
Ya estaba amaneciendo y seguramente pronto le traerían a Shiry para que pudiera darle del pecho, ya que le gustaba que la amamantara a primera hora de la mañana, pero… la verdad seguía muy avergonzada por lo que había hecho la noche anterior.
No había podido volver a conciliar el sueño, no después de lo que había hecho. Seguía