Capítulo 36: El despertar del Alfa Dorian, bajo la sombra de Euclides.
—¡Qué valor tiene Morgana! Lo hizo tomar de su propia sangre; le habla resaltando su apodo como si le diera el rango más alto de la jerarquía— comentó Selene entre risas.
—¡El imbécil cree que se la está comiendo y no se da cuenta que está siendo el hazmereir de sus fieles sirvientes.
Lo están manejando como al propio títere, no puedo con ellos dos, jajaja jajaja!—
Jesús riéndose de cada una de las varias ocurrencias de los dos, todos miran y se divierten con el teatro donde se dan gusto maneja