Capitulo 61: El despertar de Elena a una vida llena de vacío espiritual.
La sangre de Elena, aún caliente y cargada de la inocencia de su vida humana, comenzó a mezclarse con el veneno gélido de Euclides.
Mientras él la sostenía, observando cómo la vida se apaga de sus ojos para dar paso a un brillo carmesí, el resto del clan se mantiene en las sombras del callejón, expectantes.
—Ya no es ella— murmura la mano derecha de Euclides, observando cómo el cuerpo de Elena se estremecía bajo los efectos de la transformación. —Ahora es nuestra.
Euclides soltó el cuerpo iner