Capítulo 35: La jugada maestra de Morgana.
En la fortaleza de el Virrey Euclides, él los miró mientras llena dos copas con su sangre, les ordenó:
—Hora de alimentarlos, beban…— Morgana le recibió las dos copas, con un brillo de rebeldía danzando en los pozos de sus pupilas: —¡Mi Burrote y maestro! le pondré hielo para brindar por ti.—
Euclides sintiendo que ella lo admira como a su maestro, le da el permiso:
—¡Mi pequeña rebelde! ve a poner hielo, aquí estaremos esperando.—
Morgana se retiró hacia el lugar dónde está la vieja nevera, mi