Capítulo 34: El Destello de la Infancia de Dorian.
flashback:
Dorian cerró los ojos y, por un instante, el olor a muerte de los jinetes desapareció, reemplazado por el aroma a pino húmedo y tierra fresca de las montañas de la infancia.
Se vio a sí mismo, pequeño y con las rodillas raspadas, tratando de seguirle el paso a su gemelo mayor entre los matorrales. Su hermano no corría en línea recta; trazaba ese zigzag electrizante, una danza de agilidad que parecía burlar la gravedad.
—¡Si me sigues el rastro, Dorian, nunca te perderás!— le gritaba