Capítulo 30: Unida a sus padres por el amuleto sagrado.
Morgana siempre ha llevado el amuleto sobre su corazón, sa la vuelta para mirar con sus ojos negros aún más oscuros, algo que a Euclides lo tiene feliz.
—Dime, mi estimado Virrey Burrote— dijo Morgana, acentuando el "rrote" con una elegancia que lo hacía sonar como un título nobiliario, —¿estos jinetes también vienen con el cerebro de repuesto o comparten el mismo que tiene su capitán Dorian? Porque si es lo segundo, me temo que se van a chocar entre ellos antes de llegar a la puerta.—
Euclides