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En un claro del bosque de la manada Luna de Sangre, en el Altar Sagrado alrededor está la manada reunida, el Alfa Dorian en medio con los Ancianos, espera la llegada de Selene, a un lado de él está otra loba, ella tiene un vestido negro ceñido a su cuerpo, mira con arrogancia a su alrededor.
Selene llega, su vestido es blanco perlado, ella una joven, alta, piel blanca, rostro perfecto, labios delgados, nariz perfilada, ojos café mezclado con un verde aceituna, cuerpo esbelto.
Ella se detiene por unos momento dudando si seguir o regresar sobre sus pasos, algo le anuncia que ese es un día tormentoso para ella.
Entre los de la manada se empieza a oír rumores, uno de los lobos dijo:
—Mírala tan insignificante, una híbrida sin loba, no es digna de nuestro Alfa.
Otra habla cerca:
—Selene es una mancha para nuestro Alfa y para la manada, los Reyes de Luna Plateada no van aceptar esta unión.
Selene mira hacia donde está el Alfa Dorian, él está vestido con su ropa de Guerrero, él es alto, cabello negro, rostro perfecto, nariz perfilada, labios delgados, ojos café, piel blanca, cuerpo bien tebajdo.
Selene empieza a subir por la escalera, con porte de reina, al llegar al altar, uno de los Ancianos le regaña:
—Una híbrida sin loba, no debe estar de pie aquí en el altar, arrodillese muestra
sumisión frente a nuestro Alfa, agradece que el té haya mirado.
Selene obedeció y se deja caer de rodillas con su cabeza inclinada, Dorian se acerca a ella, su mirada está llena de desprecio, sus palabras salen con un rugido lleno de odio:
—Yo, Dorian Vane, te rechazo a ti Selene. Te desconozco cómo mi Luna, no eres digna de estar aquí, tú sola presencia es un insulto a mi manada, una híbrida sin Loba es presa fácil.
Selene ante el rechazo de Dorian, no piensa y se pone de pie, con la mirada inexpresiva le acepta:
—Yo Selene aceptó tu rechazo Alfa Dorian Vane, qué nuestra Madre Luna sea testigo de que no me quita ningún lugar como tú Luna, me estás liberando de la tumba.
Ella está de pie con la frente en alto, a Dorian su actitud lo enfada, le da un golpe en pleno rostro, Selene cae de rodillas, se pasa las manos por su cara, le había dejado la marca, las lágrimas ruedan por su rostro lastimado. La soberbia se refleja en sus ojos que brillan con un verde aceituna intenso.
Una loba que observa, comenta:
—La híbrida sin loba, debe de arrastrarse por el piso con dolor de muerte, nuestro Alfa la ha rechazado, la marca debe de quemar… Será que no tiene esa reacción por la falta de su parte espiritual.
Selene se pone de pie, su porte impone respeto, les habla con palabras llenas de una sabiduría innata en ella:
—El rechazo del Alfa Dorian Vane no me afecta, él no es mi Alfa, no tengo ninguna marca por su Alfa… Mate es otro y la marca que él me dejó no afecta con el rechazo de su Alfa.
Pidan a nuestra Madre Luna, que nunca tengan que acudir a la híbrida sin loba, ese será un día no muy lejano.
Uno de los ancianos la empuja hace que vuelva a caer de rodillas, la mira con odio contenido, levanta la mano para dar el golpe, el anciano mayor le alcanza a detener al sujetarlo por la muñeca, con palabras sabias le aclara:
—No eres nadie para humillar a Selene, en cuanto a su parte espiritual, debe haber una razón para que su loba no se haya presentado aún.
El Alfa Dorian camina hacia donde está Morgana que mira la escena con una mirada de triunfo, la toma de la mano, la lleva con los Ancianos, da la orden:
—Ella es mi elegida, preparen todo para presentar a mi Luna con la manada, la ceremonia debe continuar.
El Anciano inclina la cabeza y da una respuesta:
—Enseguida alistó a la elegida.
Pasan cinco minutos, ella es llevada al lugar donde permanece Selene arrodillada con la cabeza inclinada, el Anciano le habló con arrogancia:
—Selene, debe dejar el lugar, no eres digna de permanecer en el altar, fuiste rechazada por nuestro Alfa, tu una híbrida sin loba, debería agradecer que nuestro Omega te crío, fuiste abandonada por tu propia manada.
Selene se pone de pie, sintió dolor al ver la mirada fría de Dorian que la mira con odio contenido, la ceremonia debía continuar, el Alfa se dirige hacia donde está su elegida, los pasos resuena en el piso de madera.
Al llegar le da la mano y la ayuda a ponerse de pie, la mira a los ojos:
—Yo Dorian Vane te acepto a ti Morgana como mi Luna.— Da la vuelta sin soltar la mano de ella y se dirige a la manada. —Morgana, es la nueva Luna de nuestra manada.
Los integrantes de la manada se inclinan frente a la pareja, Morgana mira a Selene dejando salir una sonrisa y en sus ojos había un brillo de triunfo. Dorian se da la vuelta la mira sin ocultar el asco y el odio que emana de su ser, sus palabras salen como cuchillo afilado:
—Serás desterrada de mi manada, no la quiero volver a ver aquí, eres la maldición
para nosotros, con esos ojos café mezclado con verde aceituna, no eres ni humana menos loba, Omega Kaelen y Beta Fenris saquen a esta híbrida sin loba, si intenta regresar mantenla.
El Omega Kaelen y el Beta Fenris se acercan a Selene, sus ojos denotan una profunda tristeza, Selene se deja escuchar con una voz que muestra autoridad:
—No es necesario que le cause tristeza a mi padre de crianza, me voy por mis propios pies, voy a buscar a mis padres.
Selene sin perder su porte con la espalda derecha ya frente en alto avanza seguida por el Omega y Beta, Dorian la mira sin entender su actitud de alteza.
Se dirige a la manada:
—Vamos a celebrar por su nueva Luna, el otro motivo es por habernos liberado de la híbrida defectuosa, tenemos muchos motivos para celebrar en grande.
Los gritos de júbilo, no tardan en hacerse escuchar y la música a todo volumen, por orden del Alfa reparten champagne en copas de cristal, a los primeros que les sirven es al Alfa y su compañera.
El Omega Kaelen y el Beta Fenris con Selene están fuera del peligro, la vegetación los cubre, no están a la mira del Alfa, es cuando le hablan, el Beta Fenris le dice mostrando preocupación:
—Selene, corra y no mire hacía atrás, si él se da cuenta que estamos dudando, antes del amanecer nos cuelga a los tres en el bosque para que los buitres se den un banquete con nuestros cadáveres.
El Omega Kaelen la abraza, las lágrimas corren por sus mejillas:
—Selene hija, debes huir, no pienses en nosotros, busca a tus padres, corra sin mirar atrás, nos ayuda que es de noche y el rastreador está en la celebración.
Selene llora y le pide:
—Padre no me olvides, dile a mamá y a mis hermanos que los quiero a todos, los llevó en mi corazón.
—Vete ya, no te detengas ni para recuperar el aire.
Ellos le dan un suave empujoncito hacia adelante, Selene sale corriendo, sus zancadas son largas, mientras corría alcanza a escuchar detrás de ella, había iniciado una pelea, por el enlace se comunica con el Omega:
—Padre, ¿qué pasa, están bien?
—Hija estamos bien, vamos dejar rastros de sangre para confundir al rastreador, no nos podemos poner en evidencia con el Alfa, siga corriendo y que nuestra Madre Luna te guíe hacia tu destino, te amo mi pequeña.
Selene corta el enlace y continúa en su carrera sin rumbo fijo, en ese momento extraña a su loba, si ella estuviera presente la huida fuera más rápida.
En la manada Luna de Sangre la música está a todo volumen, varias parejas están bailando y otros toman y hablan de Selene con desprecio. El Omega y el Beta regresan con la ropa y las manos manchadas de sangre, se acercan al Alfa, el Omega fue el que habló:
—Alfa ya su orden está cumplida, la híbrida sin loba no va a regresar nunca más.
Él deja ver sus malas intenciones les dice:
—Omega y Beta bien hecho, vayan y se limpian, regresan a celebrar por mi triunfo.
—Como diga Alfa, nos retiramos.
Ellos se retiran a sus casas, no están en ánimo de celebrar, Morgana no perdía tiempo para reclamar su atención.







