Pasaron cuatro días antes de que Emma tuviera que verlo.
Cuatro días en los que Sophie prácticamente mudó su vida al apartamento de Emma. Traía comida que Emma no comía, ponía películas que Emma no veía, hablaba de cosas sin importancia mientras Emma miraba el techo. Cuatro días de no dormir bien, de despertarse a las 3 AM revisando su teléfono aunque hubiera eliminado la app. O eso creía.
Cuatro días de llorar en la ducha donde nadie pudiera oírla, de revisar cada conversación que habían tenid