puerta se abrió a las 6:03.
Emma llevaba tres minutos mirando el café sin tomarlo. El líquido ya no humeaba. Sophie le había dicho que respirara, que todo saldría bien, pero Sophie no entendía nada. Nadie lo hacía. Su mejor amiga había insistido en venir, en sentarse en otra mesa como apoyo moral, pero Emma había dicho que no. Esto tenía que hacerlo sola.
El café estaba medio vacío. Una pareja en la esquina compartía un pedazo de tarta. Un estudiante con audífonos tecleaba en su laptop. La bar