~57~ Me sentía sucia.
Joselyn
El aire me faltaba mientras los golpes seguían cayendo sobre mí.
—¡Basta, por favor! No lo hagas— supliqué, pero él sólo respondió con una risa cruel.
—Eres una maldita perra— gruñó, mientras me jalaba el cabello con tanta fuerza que sentí cómo mi cuerpo, ya entumido, cedía bajo su control. —¿Cómo puedes ser capaz? ¿Por qué me haces esto? Alberth no te ha hecho nada... ni su esposa— Pero él no me escuchaba, no le importaba.
—Sabes muy bien por qué me acerqué a ti— respondió con su ton