Abraxas:
Cuando finalmente las marcas terminan de formarse en nuestras pieles y nuestras almas están entrelazadas me levanto de mi trono con mi mujer en brazos.
La coloco con cuidado en la fría obsidiana para acomodar nuestras ropas, absolutamente nadie puede verla de la forma en como yo lo he hecho.
En su forma más vulnerable, con la piel expuesta y con las marcas que mis manos dejaron a su paso sobre su sedosa carne.
La vuelvo a tomar entre mis brazos donde se ve diminuta y avanzo por el lar