Alexa contempló el anillo en su dedo, la prueba de que ella y Devan ya estaban unidos por el matrimonio.
Tenía razón. Lo mejor era hacer público aquel matrimonio, por el bien de ambos.
Levantó lentamente la mirada hacia Devan.
—No me opongo. De hecho... es justo lo que necesito ahora.
Devan arqueó una ceja al notar la tristeza que se reflejaba en el rostro de Alexa.
—¿Qué ocurre? ¿Hay algún otro problema? —preguntó con calma.
—El testamento de mi madre.
Respondió brevemente mientras apretaba el