‘‘Daisy, ¿tienes un momento? ‘‘pregunto lo suficientemente alto para que todos puedan oír.
‘‘Por supuesto. ‘‘Daisy entra en mi oficina.
Cierro la puerta antes de girarla y presionarla contra ella, mis labios trabándose con los suyos.
Cuando finalmente la dejo ir, Daisy se lame los labios y sonríe.
“¿Eso es todo, jefe?” Ella sonríe.
‘‘No. ‘‘La tomo de la mano y la llevo a mi escritorio’‘. ¿Está todo bien? Llegaste tarde esta mañana.
Daisy mira hacia otro lado y mi corazón se hunde.
"¿Daisy?"
Ell