El lujoso automóvil de Archie avanzaba por las calles de la ciudad, cada vez más congestionadas por el tráfico.
Dentro del habitáculo, el silencio era casi palpable.
Eleanor mantenía la mirada fija en el exterior, observando el rascacielos de Richter Company, que comenzaba a distinguirse a lo lejos.
Su corazón volvió a acelerarse al pensar en cómo debía comportarse en la oficina.
—Señor Archie…
La voz de Eleanor rompió el silencio. Sonó extremadamente cautelosa.
Archie mantuvo la atención en el