Eleanor entrelazó las manos sobre su regazo.
Mantenía las rodillas juntas y la espalda rígidamente erguida.
Estar dentro del amplio despacho del presidente director, dominado por tonos oscuros, la hacía sentirse extremadamente tensa.
No solo le resultaba imposible moverse con naturalidad; incluso respirar con normalidad le parecía una tarea difícil.
Lanzó una mirada incómoda hacia el gran escritorio situado en un rincón de la estancia.
Allí, Archie estaba sentado con absoluta tranquilidad en su