Mundo ficciónIniciar sesiónEleanor se quedó sorprendida al escuchar las palabras de su padre.
Quiso responder, pero Archie apretó ligeramente su mano, impidiéndole hablar.
Eleanor giró la cabeza hacia él y vio que su mirada estaba fija en Jackson.
—No importa quién soy. Lo único importante es que amo a Eleanor con todo mi corazón y voy a casarme con ella.
La voz de Archie fue firme e incuestionable.
Eleanor lo miró con incredulidad.
Aquel hombre hablaba como si todo lo que estaba ocurriendo no fuera una simple actuación.
Vio que Jackson estaba a punto de responder, pero Samantha habló antes que él.
—Si de verdad se aman, por supuesto que tienen nuestra bendición.
Mientras hablaba, Samantha mantuvo la mirada fija en Eleanor. Luego giró la cabeza hacia Jackson.
—¿Verdad, cariño?
Los ojos de Eleanor se entrecerraron.
Estaba convencida de que aquellas palabras no nacían de la sinceridad.
Seguramente Samantha estaba encantada de verla marcharse cuanto antes de aquella casa.
Aunque, siendo sincera, eso era exactamente lo que ella también deseaba.
No podía seguir viviendo en un lugar donde nadie la valoraba ni la quería.
La mirada de Jackson se volvió aún más fría.
Resopló con desagrado antes de decir:
—Si quieren casarse, adelante. ¡Cásense y llévatela de esta casa!
Los dedos de Eleanor se aferraron con fuerza a la mano de Archie.
No esperaba que su padre la dejara marchar de aquella manera.
Aunque quizá ya no tenía ningún valor para él.
Después de todo, Julian había roto el compromiso.
Y sin aquella alianza, ella había dejado de ser útil.
Por otro lado, era mejor que Jackson no supiera quién era realmente Archie.
Así no podría intentar aprovechar su posición para obtener beneficios empresariales.
—Muy bien. Ya que nos ha dado su consentimiento, quiero que sea testigo de nuestra boda.
Archie hizo una breve pausa.
—Hoy mismo.
Su tono estaba cargado de determinación.
Ni siquiera vaciló.
Jackson apretó los puños sobre sus piernas.
Apartó la mirada mientras soltaba un bufido.
—Después de casarte, ni se te ocurra volver a esta casa.
Eleanor permaneció en silencio mientras observaba a su padre.
Aquellas palabras solo reforzaron su decisión de marcharse.
—Ve a recoger tus cosas. Después de obtener el certificado de matrimonio, te vendrás conmigo.
La voz de Archie fue baja, pero firme.
Eleanor asintió.
Soltó la mano de Archie y se dirigió a su habitación, ubicada en la planta baja.
Mientras ella caminaba hacia allí, Iris, que había permanecido callada todo ese tiempo, la siguió.
Ni siquiera se molestó en llamar a la puerta.
Entró directamente en la habitación y observó a Eleanor mientras hacía las maletas.
—Llévate solo lo que te pertenece. No vayas a marcharte después de robar algo.
Su tono estaba cargado de malicia.
Era una forma de recordarle que, según ella, Eleanor no tenía nada valioso en aquella casa.
Eleanor permaneció en silencio.
Iris era solamente una hijastra en aquella familia.
Sin embargo, se comportaba como si fuera la verdadera dueña de la casa y trataba a Eleanor como una intrusa, simplemente porque Jackson siempre la protegía y la favorecía.
—No te preocupes. Conozco perfectamente mis límites.
Eleanor dobló una prenda sin siquiera mirarla.
—No soy como cierta persona que actúa como una princesa después de haber sido recogida de la calle.
La indirecta fue tan afilada que Iris abrió los ojos con sorpresa.
La ira apareció inmediatamente en su rostro.
Sin pensarlo dos veces, se acercó a Eleanor.
La agarró bruscamente del brazo.
Y levantó la mano.
¡Plaf!
El sonido de la bofetada resonó por toda la habitación.
La mejilla de Eleanor ardió al instante.
La piel se tiñó de rojo.
—Que te quede claro.
Iris la señaló con furia.
—Tú no eres nadie. Tu madre no era nadie. La única mujer a la que mi padre ha amado es a mi madre. ¡No lo olvides!
Después de terminar de hablar, empujó deliberadamente la maleta de Eleanor.
La maleta cayó al suelo.
Varias prendas quedaron esparcidas por la habitación.
Iris incluso pisó algunas de ellas antes de marcharse.
Eleanor permaneció inmóvil durante unos segundos.
Luego se agachó para recoger su ropa.
No quería hacer esperar demasiado a Archie.
**
Mientras tanto, en la sala principal.
Archie seguía de pie.
Sus ojos permanecían tan fríos como el hielo mientras observaba a Jackson, que evitaba mirarlo directamente.
Poco después, Iris regresó a la sala con expresión molesta.
Archie entrecerró ligeramente los ojos al verla acercarse a Samantha, como si estuviera quejándose de algo.
Minutos después, Eleanor apareció arrastrando una pequeña maleta.
Archie la observó en silencio.
Como hija de una familia respetable, ¿aquello era todo lo que poseía?
Finalmente comprendió hasta qué punto Eleanor era ignorada dentro de aquella casa.
Sobre todo porque se había visto obligada a trabajar en su empresa cuando la familia Montgomery poseía una compañía bastante importante.
—¿Ya has terminado de...?
La frase quedó interrumpida.
Su mirada se detuvo en la mejilla izquierda de Eleanor.
Estaba roja.
La expresión de Archie se endureció de inmediato.
Sus ojos se volvieron tan afilados como cuchillas.
Y se dirigieron directamente hacia Iris, que estaba sentada junto a Samantha.
Luego volvió a mirar a Eleanor.
—¿Quién te ha golpeado?
Eleanor no esperaba que él se diera cuenta.
Pero Archie no tenía ninguna relación real con ella.
No veía necesario convertir el comportamiento de Iris en un problema mayor.
—No es nada.
Su voz apenas fue un susurro.
—¿Podemos irnos ya?
Sus ojos se llenaron de esperanza.
Como si realmente creyera que el hombre que tenía delante podía sacarla de aquella prisión sin barrotes.
Archie asintió lentamente.
Volvió a entrelazar sus dedos con los de ella.
Pero antes de marcharse con Eleanor, sus ojos brillaron una vez más mientras se posaban sobre Iris.







