El silencio volvió a envolver la cocina cuando Archie dejó la servilleta de tela cuidadosamente sobre la mesa.
Observó el cuenco del que había comido más de la mitad de la sopa.
Era un récord.
Algo que no había sucedido ni una sola vez en más de diez años.
Cuando Eleanor estaba a punto de acercarse para retirar el cuenco de porcelana, la profunda voz de Archie rompió el silencio.
—Eleanor.
Su tono seguía siendo sereno, pero la tensión que normalmente impregnaba su voz había desaparecido.
Eleano