El frío de Escocia era abrumador, el aliento parecía congelarse en el aire, un momento ideal para que los muertos andantes divaguen por las solitarias calles de Ediburgo. La noticia de extraños ataques en la capital fue preocupación para muchos, la gente común negaba la existencia de los mismos, pero los cuerpos sin vidas se iban apilando con más frecuencia.
¿Qué era ésto?
La noticia parecía no importarle a los lobos quienes se ocupaban solo de custodiar su territorio, sabían muy bien que los c