Mi lobo está inquieto, me cuesta mucho poder controlarlo...ha llegado el día en que la luna brilla en su mayor esplendor y hoy nada podrá detenerlo de ir tras mi luna.
Tengo asuntos que atender, para ello he llamado a Joel, mi beta para pedirle un gran favor.
Él me mira confundido por qué sabe que jamás he tenido problemas para complacer a mi lobo, pero esta vez no puedo hacerlo, solo la quiere a ella.
-¿Has encontrado a tu luna?, me preguntó sin vueltas, yo no respondí, ingresé a la enorme jaul