Estaba muy furioso, no podía pensar claramente, y aunque mis guardias y yo habíamos previsto un posible plan de huida, y por eso tenía un coche preparado para escapar en caso de ser necesario, nunca creí que al final hubiera que llevarlo a cabo, y menos aún, pensé en la posibilidad de que la mujer a la que había intentado seducir me traicionara.
Durante el poco tiempo que pasamos en la casa de la playa, me concentré en que Cat estuviera cómoda, en que confiara en mi, y pensé que eso estaba suc