Corrí más que en toda mi vida, mi loba me pedía a gritos que dejara de torturar los músculos cansados, pero no le dí oportunidad de protestar. Llegué varios minutos después que Alfa Dean, y encontré la puerta principal abierta, lo cual me extrañó porque ese hombre era un fanático de la seguridad, y una puerta abierta en mitad de la noche podía causar un problema a cualquiera.
Agucé los oídos, y escuché ruidos en la otra parte de la casa, en esa misma planta. Me convertí de nuevo, en esos moment