Unos segundos más tarde de esas últimas palabras, como si mi cuerpo se hubiera relajado tomando tan difícil situación, me desmayé sobre el sillón en el que me había sentado para realizar el proceso de donación de sangre. Perdí el conocimiento dulcemente, quedándome dormido sobre la butaca, pero al menos no sentía ningún tipo de dolor.
Mientras dormía, me ocurrió algo que nunca antes había sucedido, y que nunca sabré si fue real, o un producto de mi mente dañada por la pérdida de sangre que esta