Pasé el resto del día encerrada en el cuarto sin ventanas, y en algún momento lo agradecí, porque de haber estado en una habitación con ellas, por muy alto que el piso fuera, me habría lanzado con tal de evitar un matrimonio con un hombre que me odiaba.
Alfa Dean no se molestaba en disimular que el poco afecto que hubiera podido surgir en esos dos días había sido sustituido por un profundo desparecio, y que el único motivo que tenía para convertirme en su Luna era el mismo que tenía mi padre pa