—Chica… —cerró la boca y apretó la mandíbula.
La sangre en mi uña aspiraba con su atenta mirada y la lamí haciendo gemidos.
—No puedes mencionar un simple apelativo —ronroneo y le sonrío de lado.
Él perdió el control y se movió con la luz. Estamos demasiado cerca y apretó mi mentón.
—Te gusta tentarme y no darme a probar —sus labios a nada de los míos y guíe mi mano con garras a su miembro despierto. Se ha sobresaltado y sus ojos se dilatan con un simple roce, lo tengo en mi poder—. ¡Joder, e