Él riéndose se escondió en mi arco del cuello y mi mamá se desvaneció. En ese justo momento tocan a la puerta y no paramos de sonreír.
—Le han dado un ataque a Dilys, enfermos —es la voz de papá.
Después que mi madre se dio un festín con el trasero de mi Lobito, nos reunimos en el pub en busca del conocido vampiro de Abe. Mi amiga Keyna se me pegó y no pude negarle el viaje. Nos lidera Abe, y va hacia una mesa en el segundo piso. Desde esta ubicación tenemos una buena vista del local y de la e