Nos encontramos en el cuarto de Berwin, con el hombre sospechoso de la risa espeluznante. Nos cercioramos de que Reuben está durmiendo y los chicos registraron la habitación de arriba abajo. Supuestamente tenemos un espía según ellos. No les he dicho del libro que encontré, pues no he tenido tiempo y aún no sé qué hacer con este secreto.
—¿Cómo te llamas? —Selig fue directo hacia el hombre en el medio de la habitación.
Mi mamá gravitaba alrededor de todos y estaba sentada en la cama junto a B