Encima de la camioneta gravitaban dos fantasmas y todo por tratar mal al lobo. No quiero perderlo y está muy bravo. El ambiente se siente tan caliente y nadie le habla. Las palabras de Abe antes de irse fueron: Un gracias. En ese momento no me importó. Cuando pueda hablaré con Abe y seré mejor persona con él.
Tras tres horas de viaje, el carro en completo silencio, siento que estoy drenado. Al pasar la muralla del castillo, no se siente mi casa. Llegamos en la madrugada, todos se suponen que e