No hay madre, no hay llamadas, hay éxito en la empresa, sus hijos son felices y aunque su mujer ya lleva un mes trabajando, para Alastahir la vida no puede ser mejor. Todo lo que desea lo tiene y la felicidad no falta en su vida.
Como todos los viernes, se dirige junto a su mujer al colegio de sus hijos, no faltan las travesuras de esos dos y las visitas al colegio. Freya suele regañarlos, pero Alastahir se los permite todo.
―¡Espuma! ―Chilló furiosa mirando a sus hijos a los ojos. ―¿Cómo fuero