―Quizás puedas fingir frente a esa mujer que no me respetas. ―Alastahir se detuvo y se tensó por completo. ―Pero yo no voy a permitir que mi propio hijo me haga un desplante por una ladrona buena para nada. ―Freya abrió los ojos con asombro. ―No hagas las cosas más difíciles para ambos, hijo, sabes que no me gustan los juegos de poder, siempre los gano sin excepción. ―Alastahir alzó el mentón.
―Eres la única que ves esto como un juego, madre, debemos volver a trabajar. ―Ladeó la sonrisa. ―Y com