―Tienes que comer. ―La mujer la miró con fastidio. ―No puedes tirar la comida siempre que te la traemos, ¿Acaso no piensas en tus bebés? ―Freya la ignoró por completo, está furiosa, nunca en su vida lo había estado tanto como ahora.
―¿Les preocupa que no coma, pero no que esté aislada y deba trabajar como una esclava aun con mi embarazo? ―Gruñó amargada. ―Largase de aquí, no me interesa lo que me diga. ―La oficial maldijo, no es la misma chica que encarceló por primera vez meses atrás.
―Mala ma