Tres semanas pasaron desde que Alastahir tomó la decisión de enviar a la cárcel a Freya como castigo por la muerte de su hijo, tres semanas en las que no puede dormir, en las que trata de convencerse así mismo de que lo hizo por el amor de su vida, que fue lo correcto.
Ginebra está feliz por ser victoriosa, su plan salió a la perfección, ahora no tiene que lidiar con esa mojigata ni criar a un bastardo que fue abandonado por su verdadero padre. Ya está a punto de salir del hospital, pero la act