―No me gusta cuando tienes que irte al trabajo. ―Ginebra hizo pucheros. ―Te extraño mucho cuando es así. ―Alastahir sonrió para no serle indiferente.
―Debo hacerme cargo de mi empresa, ya la he abandonado mucho y no soy el mejor por andar ausente. ―Se acercó a ella. ―Quiero que estés tranquila. ―La miró a los ojos. ―Si te sientes triste, me llamas, ¿De acuerdo? ―Ginebra se inclinó para besar sus labios.
―Ve tranquilo, yo estaré bien. ―Dio un profundo suspiro. ―No pareciera que han pasado tres s