Cristal al escuchar la gruesa voz de Kai tan de cerca sintió como la piel se le erizaba y su lobo aullaba de felicidad por aquella cercanía, pero no daría a demostrar nada, jamás un alfa le ha quitado el sueño, ni a perdido la cabeza por ninguno, así que ahora no sería la primera vez.
– ¿Por qué tan cerca Alfa? No creo que se necesite tan poca distancia para poder escucharlo, no soy sorda – dijo la omega girándose para tenerlo de frente.
Kai le dio una sonrisa ladina, mientras pasaba su pulgar