Cuando el doctor Messina salió, Ivonne se quedó meditando en la cama, el doctor había accedido a subir un poquito la cabecera de la misma, pero le dijo que no podía hacerlo más de allí, y como ella lo mirara con poco convencimiento en los ojos le dijo con voz firme.
—Signora, Hamilton. —le dijo— Sí tengo que operarla de nuevo puede que tenga que quedarse un par de meses en el hospital y tendría quizás que ponerle una malla en el vientre. Sus intestinos también están afectados, tuvimos que recog