Caminaron por las antiguas calles de Lisboa tomados de la mano, disfrutaron de las hermosas construcciones y las calles estrechas en algunos lugares. También caminaron por las orillas del Río Tajo, que atravesaba la capital. Después consiguieron un buen restaurante en el centro histórico y comieron una buena comida acompañada de un aromático vino portugués.
Cuando regresaron al hermoso aeropuerto de Portela eran casi las tres de la tarde, así que de inmediato abordaron el avión y después de tra