Al entrar en la clínica los recibió una doctora que por lo visto conocía a Patrick desde hacía bastante tiempo, era una señora de mediana edad con los cabellos entrecanos y un rostro suave y sereno que debió haber sido muy hermoso en su juventud.
—Hola, Patrick —le dijo con tono cariñoso mientras ponía la mejilla para que él le diera un beso en ella.
—Hola, Leonor, ¿Cómo has estado? —le contestó él dándole el beso.
—He estado mejor, ya me siento una ancianita.
—No seas tonta, solo quieres que t