Por más que deseáramos no escuchar era un imposible, los gritos de dolor de Andrew se oían hasta la sala
—No, por favor, perdóname amor, ya basta duele mucho, por favor, noooo
Y a su esposa gritando muy enojada
—Solo debías cuidarlo, ¿y qué es lo que haces? Estar viendo esa porquería, ¿acaso yo no te basto? Carajo, eres un idiota, te mereces esto y más
Hasta abajo se oían los golpes, parece que era algo muy duro, un cinturón o algo así, hasta que después, solo silencio. Adam encendió el sistema