NARRA LA REBELDE
Estaba tan tranquila conversando con mis amigas. Después de terminar nuestra clase de educación física, como llegaba el receso nos quedamos en el patio. El profesor Mario se acercó a mí, me toco el hombro y me hizo señas para que me levante y escuche algo que iba a decirme.
—Que te parece si vamos a un motel y te quitas la calentura de los besos de Albert — pero lo que escuche me enervo y reclame.
— Profesor no sea irrespetuoso, yo no le he dado confianza para que me esté dicien