Daphne
Ver a Gabriela de pie ahí en el pent-house de James fue como si un balde de agua helada me hubiera caído encima. El pánico y el miedo al rechazo me ganaron. Cuando vi la ropa del perro en el suelo, hice lo primero que se me ocurrió e improvisé decir que solo era la niñera de nieve.
Ella le dijo que se quedaría por siempre, lo saludo con tanto amor, ni siquiera se dio cuenta de quién soy yo realmente. Debo atribuirle eso a mi vestuario, seguramente no me consideró ni siquiera lo suficien