Capítulo 8. Fido está castigado.
Jacob.
Salí lo más rápido que pude, no podía creer que estuviera en esta situación. Necesitaba calmarme y luego tendría que regresar y pedir muchas disculpas. Disculpas por no poder controlar a mi lobo.
Irónico que mi padre me haya pedido que le enseñe "control" a mi mate.
Mi instinto me advirtió que no estaba tan solo como me imaginé en los pasillos de la casa de la manada, pero aun así no disminuí la velocidad. Si mi padre quería reprenderme podíamos hacer esto fuera de los ojos y oídos del co