Capítulo 52. No puedo conducir un camión con mis patas.
Jacob.
Era increíble la cantidad de palabras por minuto que podía soltar Kell cuando estaba enojado. Entendía su molestia, pero aun así estaba exagerando.
Dos horas después seguía despotricando; y yo que pensaba que si me quedaba callado durante su interacción con Dalila, el chucho estaría en las nubes feliz y se olvidaría de mi metida de pata lo suficiente como para que termináramos la misión y pudiera regresar a arrastrarme con Muse y con Dalila. No en ese orden, por supuesto.
*Después me ter