Capítulo 45. Llórame un río.
Jacob.
-¡Kell! ¡Demonios maldito lobo, al menos pudiste haberte transformado cerca de la casa de la manada!
No sé cómo mierda el chucho había podido encerrarme dentro de nuestra cabeza; no supe qué había pasado entre el tiempo en el que tomó el control hasta ahora que me encontraba avergonzado paseando desnudo frente a dos lobas que descaradamente me comían con la mirada.
Menos mal que a esta hora solo los lobos que patrullan y las pocas personas madrugadoras se encontraban en las calles, así p